Hace poco celebramos el Día Mundial contra el Cáncer Infantil.  Aprovechando esa fecha, la Fundación Juegaterapia lanzó la campaña «Aplauso». La pieza principal es un spot de 90 minutos de duración en la que un niño que recién ha acabado la quimioterapia pide que no le aplaudan a él, sino que se lo dediquen a sus amigos de quimio.

Sus amigos van saliendo a recibir el aplauso como si se trataran de estrellas del teatro. Los niños son los protagonistas en Juegaterapia, eso está claro, pero no han querido pasar la ocasión para homenajear también y brindarles un fortísimo aplauso a las madres, padres y abuelos. Ellos, que acompañan a los más pequeños, también sufren.

De fondo suena el que probablemente es el vals más conocido del mundo: El Danubio Azul. Compuesta en 1866, esta pieza musical es, como dato curioso, la penúltima obra que suena en el Concierto de Año Nuevo de Viena. Es más, El Danubio Azul da paso a la Marcha Radetzky, compuesta por el padre del compositor del vals anteriormente mencionado: Johann Strauss. Padre e hijo cierran cada año el Concierto de Año Nuevo.

Pero no nos vayamos del tema, que no estábamos aquí para hablar de música clásica. En Juegaterapia llevan desde el 2010 trabajando para que los más pequeños se diviertan durante su estancia en el hospital. De por sí, a un menor el ingreso en un centro médico les intimida, pero la terapia del juego les ayuda a entretenerse y a que todo sea más llevadero y ameno. Porque, como bien dice el eslogan de esta fundación, «la quimio jugando se pasa volando». ¡Y así es!