La mayoría de los aquí presentes tenemos un lugar predilecto al que siempre recurrimos buscando calma, tranquilidad y felicidad. Para unos puede ser una cala escondida en Menorca, un recuerdo de una playa de República Dominicana, los veranos en Cádiz o Tenerife, la vuelta al norte con sus playas infinitas o el pueblo donde nos escapamos siempre que tenemos oportunidad.

¿Y si te dijéramos que ahora es posible trasladar un trocito de cada uno de esos enclaves para ponerlos en alguna de las estancias de tu hogar? Esto justo es lo que se ha propuesto hacer Ana Gómez Jaraíz que utiliza arena de diferentes partes del mundo para confeccionar sus obras. Pero no se queda ahí, sino que cada pintura tiene detrás una historia que es lo que convierte la pieza en única.

Pero ¿quien es Ana?

Ana Gómez Jaraíz es una joven madrileña de 27 años, graduada en ADE y Marketing cuya pasión por el arte y la fotografía la han llevado a dedicarse profesionalmente a ello. Pero no es una pintora al uso; gracias a los materiales con los que confecciona sus pedidos ha conseguido diferenciarse del resto y sus obras ya corren como la pólvora entre los pasillos de Instagram.

“Siempre he sabido que me dedicaría a algo muy diferente al resto y veo que no me equivocaba. Además de pintora, participo en el negocio familiar que se traduce en una granja-escuela. Hemos crecido en el campo, rodeados de naturaleza y animales, y esto considero que se ve muy reflejado en todas y cada una de mis creaciones” declaraciones a Traveler.es de la propia Ana Gómez Jaraíz.

“Tengo la suerte de disfrutar tanto pintando que no lo puedo considerar trabajo, es mi plan preferido. Desde muy pequeña lo he sentido así, mi padre es artista y tenía un pequeño taller en casa en el que nos pasábamos horas y horas pintando y revelando fotos. Tengo una relación muy especial con él y realmente siento que estos fueron mis comienzos. Mi madre se encargaba de cogerme todo tipo de materiales de todas partes para que los reutilizara y me sirvieran para pintar”, continúa.

La Arena como vínculo de cada obra

Con el paso de los años, Ana Gómez Jaraíz puede orgullecerse de haber convertido su gran pasión en toda una profesión. Desde el principio fue consciente de que quería diferenciarse del resto para conseguir un impacto mayor en todas y cada una de sus obras. Y decidió escoger la arena como vínculo  de sus piezas. Principalmente de playa sí, pero también puede utilizar otro tipo de tierra de campo o de desierto sin necesidad de estar próximo al mar.

La idea surgió de casualidad tras una conversación con su hermana. Ella le encargó un cuadro que le recordarse el momento en el que su marido le pidió matrimonio y a ambas se les ocurrió traer un poquito de arena de esa playa hasta su hogar.

“Me considero una persona muy sentimental, con mucha sensibilidad y empatía. Yo sabía que esto lo quería poner en práctica en mi trabajo y lo he logrado. Esto es lo que realmente me diferencia de otros artistas, mis obras me permiten conocer a cada uno de mis clientes y las historias más importantes de cada uno de ellos”, indica emocionada.

“Cada pintura es distinta, porque yo misma la diseño con el cliente, inspirándonos en aquel lugar que quiere recordar siempre. Con la intención de hacer aún más real este recuerdo, hago que la obra contenga arena para que de alguna manera forme parte de su historia. Quiero trasladar a su dueño a aquel lugar, aquel momento, aquel recuerdo y que pueda tener un trocito de esa experiencia”, añade.

¿Su mayor inspiración?

Sin lugar a dudas las personas que contactan con ella son su mejor fuente para no parar de crear. Pero no solo se queda ahí, también absorbe lo mejor de sus viajes -a cualquier parte del mundo- para confeccionar los cuadros. No hay nada como conocer otras culturas y otros lugares para enriquecerse continuamente.

Su éxito ha sido tal, que son muchas personas amigas y de su propia comunidad de Instagram las que le envían con todo el cariño posible la arena de diferentes lugares del mundo para que pueda continuar trabajando. Islas Baleares, Granada, República Dominicana, Canarias, Algarve, Cádiz…

Ya sea bien para regalar (o autoregalarse), sus obras se han convertido en el presente idóneo en estos tiempos que tanto anhelamos viajar a cualquier parte del mundo o hasta nuestro lugar favorito.

El momento idoneo

La acogida recibida no ha podido ser más óptima, sobre todo teniendo en cuenta este último año tan convulso, en el que proyectos como este aparecen como un verdadero soplo de aire fresco. “Estoy completamente alucinada, además de infinitamente agradecida. Estoy viviendo un sueño en el que confío y trabajo día a día para que sea cada vez mayor. El feedback es más que positivo. Sin duda, lo que más me gusta es cuando mis clientes se emocionan, me recomiendan y repiten. Esto me hace muy feliz”, señala la artista.

Normalmente contactan con ella a través de Instagram y es su ayudante Lena quien se encarga de explicar todo el proceso desde los precios, medidas y plazos. Una vez interesados en el encargo, es cuando transmiten a Ana toda la historia en torno a la obra para diseñarla juntas, ponerle fecha de entrega y formalizar la reserva.

“Me gusta tanto pintar que trabajo día y noche, entre semana y fin de semana. Me paso la vida en mi pequeño estudio. Mis obras son un regalo para toda la vida, pasa a formar parte del hogar, de nuestro día a día. Es un recuerdo, un momento, cuando algo bueno o malo nos sucede, simplemente tenemos que mirarlas y recordar todo lo que vivimos. Mis obras ayudan a no olvidarnos de quiénes somos y de dónde venimos”.

Sus predilectos

Son dos los trabajos que le vienen a la mente si tuviera que escoger entre sus predilectos. Referente al destino, los campos de Extremadura tienen un lugar especial en su corazón. “Siento que pertenezco un poco a este destino, toda mi familia paterna y materna son de Badajoz y ahí me he pasado los veranos y largas temporadas con ellos. También he disfrutado de infinitos momentos con mis amigas, tenemos como costumbre irnos a la finca a desconectar unos días y lo pasamos en grande”, comenta.

Pero sin lugar a dudas, lo mejor está por llegar. Su obra más personal aterrizará con la reforma de su futura casa que ya está en marcha. Ana reconoce llevar mucho tiempo guardando un poquito de cada una de las arenas que le mandan los clientes con la intención de crear un gran cuadro compuesto por todas ellas. “Al final, son mi historia (sois mi historia). Esta será la más especial, por tener a todos en ella”, sentencia.

Naturaleza, alma y sensibilidad, de la mano de Ana Gómez Jaraíz. Desconectar para conectar, no se necesita más.

Ana Gómez Jaraíz para Traveler.es